En varias publicaciones de la izquierda española ha sido anunciado que la extrema derecha francesa ha sido derrotada. Como consecuencia de estas aserciones, son numerosos, entre los simpatizantes o militantes de izquierda, los que a título particular vehiculan esa idea en las redes. Se equivocan tanto los unos como los otros. La extrema derecha, como todos los partidos teniendo representantes en las instituciones han perdido votos a pesar de las diversas fusiones de listas entre partidos antes de los comicios, particularmente entre la izquierda. Lo que ocurrió a la extrema derecha es que no se cumplieron sus perspectivas, perspectivas alentadas por las encuestas. Los resultados de la extrema derecha, como los de los demás partidos con representación en las instituciones, se deben al desinterés  y desagrado popular que se ha concluido con el récord establecido por la abstención.

Mario Diego


Lutte ouvrière, una corriente arraigada en el electorado obrero

Editorial de los boletines publicados en las empresas en las que Lutte ouvrière tiene presencia militante

22 de Junio de 2021

La abstención récord en estas elecciones regionales y departamentales expresa el profundo desinterés, incluso el creciente desagrado del electorado popular por estas competiciones, destinadas a designar las camarillas políticas que deberán gestionar los asuntos de la burguesía en las distintas instituciones.

Esta carrera por las plazas y los puestos es todavía más ridícula teniendo en cuenta que, después de varios meses de una pandemia que ha pesado esencialmente sobre las clases trabajadoras, los obreros y obreras se enfrentan cada vez más a la brutal ofensiva de la clase capitalista: despidos, cierres de empresas, recortes salariales y de las prestaciones de desempleo, agravación de las condiciones de trabajo. Mientras, la gran burguesía se enriquece con la explotación como pocas veces lo ha hecho en el pasado, mientras, los accionistas amasan fortunas tanto con las subvenciones del Estado como con la especulación, sin embargo, los que han mantenido la sociedad en pie incluso durante la pandemia se ven condenados a sobrevivir en la miseria.

Para los políticos burgueses, las falsas promesas o los eslóganes demagógicos sustituyen sus respectivos programas. Desde luego, esto no es lo que dará a los explotados y explotadas los medios para resistir al desastre que se avecina. La explosión de ira del mundo del trabajo, despreciado, explotado y oprimido, es inevitable e indispensable.

No obstante, la ira trabajadora de mañana no debe ser desviada ni por los enemigos declarados de la clase trabajadora, ni por sus falsos amigos. Debe dirigirse, más allá de los títeres intercambiables de la casta política burguesa, contra quienes detentan el poder real: el capital, es decir, los propietarios de las fábricas y de los bancos.

Es precisamente la clase privilegiada, sin utilidad para la sociedad y sin embargo rica, a quien tendremos que arrancar el dinero para financiar la salvaguarda de todos los puestos de trabajo distribuyendo el trabajo entre todos sin disminución de los salarios. Es de las rentas del gran capital, de los dividendos de los accionistas, del dinero despilfarrado en la especulación financiera de donde hay que extraer el dinero suficiente para incrementar los salarios, las pensiones y los subsidios e indexarlos a la subida de los precios para preservar el poder adquisitivo.

Es en nombre de este programa que se presentaron las listas de Lutte ouvrière en estas elecciones regionales. Todas sus listas han reunido casi 320.000 votos. A cien votos, más o menos, es el mismo número de votos que se obtuvieron en las anteriores elecciones regionales de diciembre de 2015 y es casi el doble de votos obtenidos en las elecciones europeas de 2019.

Teniendo en cuenta la importantísima abstención general que caracteriza estas elecciones y particularmente en las ciudades y barrios obreros, donde ésta se sitúa por encima de la media nacional, la estabilidad de este resultado es notable. Mientras la mayoría de las listas de todos los partidos, desde el RN (Reagrupamiento Nacional) (1) hasta los partidos de la izquierda gubernamental, vieron caer su número de votos entre estas dos elecciones, los de la corriente comunista revolucionaria se mantuvieron. Y esto se traduce en un aumento porcentual, del 1,5% al 2,23%.

Por modestos que sean los resultados electorales de las listas "Lutte ouvrière - faire entendre le camp des travailleurs", (2) su progresión es una garantía para el futuro. Son testigos de la presencia y permanencia en el mundo del trabajo de una corriente política que tiene como objetivo el derrocamiento del poder de la gran burguesía. La dirección de la sociedad debe pertenecer a quienes, con su trabajo, la hacen vivir y funcionar. Es con este objetivo que los militantes de Lutte ouvrière estarán presentes en las luchas de mañana y se esforzarán por desempeñar su papel.

Habiendo pasado la primera vuelta, la única en la que el "campo obrero" pudo expresarse, en la segunda vuelta no hay nada que esté en juego ni que interese a la clase obrera en particular como tampoco a las clases populares en general. Lutte Ouvrière no sustentará el engaño de presentar como un baluarte contra la amenaza de la llegada del RN al poder a políticos que a menudo son tan reaccionarios y anti obreros como lo son los de la extrema derecha.

Para Lutte ouvrière no se trata, en ningún caso, apoyar ningún tipo de variante de un eventual Frente Republicano. Esta república es la de la burguesía, república que únicamente reserva, para aquellos que sólo tienen su trabajo como medio de subsistencia, un futuro de explotación y desprecio por parte de los ricos parásitos de la sociedad. Los trabajadores tendrán que luchar contra la clase capitalista para evitar que conduzca la sociedad hacia la catástrofe.

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     1-    Nuevo nombre del partido de Marie Le Pen

     2-    Lucha Obrera - Hacer oír el campo de los trabajadores

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