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Haití: Los barrios populares abandonados

Mientras la pandemia debida al COVID-19 se extiende, el 16 de marzo aún no se había declarado ningún caso en Haití (1). El gobierno cierra la frontera con República Dominicana después de que el país vecino haya declarado el primer fallecimiento.

A raíz de este acontecimiento el gobierno suspende los vuelos procedentes de Europa y América Latina, sin embargo, mantiene los procedentes de Estados Unidos. Y por una buena razón, Estados Unidos es el destino de las exportaciones de productos manufacturados por la industria textil. Productos fruto de la explotación patronal sobre sus plantillas.

Como en los demás países, el gobierno protege los intereses de la patronal y se apresura a socorrerla. Los burgueses, los banqueros, los grandes propietarios, los patrones manufactureros tendrán la posibilidad y las facilidades para protegerse frente a la expansión del virus.

La mayoría de los 3 millones de habitantes de Port-au-Prince, la clase trabajadora y los pobres, se encuentran frente a un reto de otra dimensión para poder asearse y mantener la higiene necesaria. La ausencia de agua, de electricidad, con un hábitat precario y la malnutrición que genera profundos estragos, es el día a día de la mayoría de la población. Los servicios públicos, es como si no existiesen y para los y las niñas en edad de estar escolarizados, les esperan la promiscuidad y la insalubridad en los locales escolares.

El gobierno ha anunciado la creación de una task force, en previsión de la epidemia del coronavirus, que movilizará todos los médicos para una campaña de divulgación. Simples anuncios y bellas palabras cuando ningún medio es asignado.

Mientras los habitantes de los barrios populares vivan bajo la amenaza de bandas armadas que se pelean regularmente, los trabajadores no podrán contar que con sus propias fuerzas para obligar al gobierno a tomar medidas en favor de la colectividad para afrontar una epidemia en la cual se arriesgan a pagar un pesado tributo. Esto dicho, mejor harían de comenzar a auto-organizarse para establecer barreras adoptando gestos básicos: lavado de manos, saludarse de lejos, mantener la distancia recomendada, evitar las reuniones familiares, etc.

Tendríamos que crear comités populares para comenzar a poner en vigor esos principios básicos, antes que llegue el virus, ya que por el momento es lo mejor que podamos hacer para impedir la extensión de la epidemia y prepararse cuando llegue. Sea lo que sea y para lo que sea, cuando los pobres se auto-organizan siempre es bueno para el futuro.

(1)  El gobierno haitiano anunció los primeros contagios el 19 de marzo

  


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